¿La nueva estrella cubana en la “Gran Carpa”?




Los Diamondbacks de Arizona quieren comenzar en grande su nueva era de reconstrucción y para ello abrieron la billetera por Yasmani Tomás, quien creen será la próxima nueva estrella cubana en las Ligas Mayores norteamericanas.

Desde que Tony LaRussa llegó a Arizona, las esperanzas renacieron en una franquicia que terminó última entre todas las Grandes Ligas, con récord de 64-98 en el 2014.
LaRussa decidió arriesgarse con Tomás, a partir del buen precedente que dejaron en años recientes sus compatriotas.
Tomás es la consecuencia, de la consecuencia, de la consecuencia de una cadena de consecuencias que comenzó con el lanzallamas Aroldis Chapman, con el utility Alexei Ramírez y con el toletero Kendrys Morales.
Luego vino Yoenis Céspedes y a este le siguió Yasiel Puig, quien revolucionó a unos Dodgers que se hundían en la inmundicia y le salvó el empleo a Don Mattingly.
Entonces apareció José Abreu y así, siguieron llegando y subiéndole el listón cada vez más alto a los que vienen detrás.
Rusney Castillo y Jorge Soler, de los Medias Rojas de Boston y los Cachorros de Chicago, respectivamente, mostraron destellos brillantísimos en el poco tiempo que estuvieron con sus equipos en la campaña del 2014 y parece que seguirán cimentando la buena imagen de los peloteros de la Mayor de las Antillas.
Y ahora Tomás, cuyo contrato es similar al de Abreu, elevadísimo para quien aún no debutó como profesional, pero considerablemente menor que lo proyectado inicialmente y que apuntaba a los 100 millones de dólares.
Con 24 años recién cumplidos, la palabra que mejor definiría al cubano, que jugaba para los Industriales de La Habana en la liga de su país, es: poder.
Defensor de los jardines (no es una superestrella con el guante), con un brazo por encima del promedio, pero un bateador con una fuerza descomunal.
Quizás ni siquiera esté listo para debutar en Grandes Ligas en abril y tal vez deba pasar un tiempo de aclimatación en las Ligas Menores, para corregir deficiencias ante lanzamientos que jamás vio en la liga cubana, porque, vaya paradoja, a pesar de la inagotable fuente de talento que hay en la Isla, el certamen nacional es, cuando menos, mediocre.
Pero con un físico que recuerda más un jugador de la NFL, con 6.1 de estatura y 230 libras de peso, el muchacho tiene por su edad un margen de tiempo a su favor que no tuvieron Céspedes o Abreu.
Con su llegada, Arizona tendría un trío de bateadores de fuerza, pues se uniría a Paul Goldschmitd y Mark Trumbo, que sería la columna vertebral de la alineación.
Y como lo que le sobra a los Diamondbacks son jardineros jóvenes talentosos, podrían ahora con esas piezas de cambio a buscar quienes se encarguen de otras posiciones más necesitadas.
De lo que enseñe en los entrenamientos primaverales dependerán esas decisiones de una gerencia que sorprendió y de la noche a la mañana se llevó al codiciado agente libre cubano, cuando su nombre sonaba en otras direcciones.

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