Del éxtasis a la decepción

Los santiagueros quedaron fuera de la post-temporada / Foto: Miguel Rubiera Jústiz (ACN)

Para nada vengo en esta columna a hacer leña del árbol caído, pero no puedo negarle que la eliminación de las Avispas en la 61 Serie Nacional de Béisbol me dejó –a mí y a unos cuantos- muy mal sabor.

En líneas generales, la temporada de los indómitos no fue buena. No solo por el hecho de no haber repetido su presencia en los play-offs, sino porque además descendieron unos cuantos lugares en la clasificación general, con respecto al año anterior.

La tropa comandada por el profesor Eriberto Rosales cayó del sexto puesto al onceno y eso a esperas de lo que ocurra en los juegos suspendidos que tienen Villa Clara (cuatro desafíos pendientes) e Isla de la Juventud (dos).

Si los villaclareños salen airosos al menos en la mitad de los choques que le restan, se mantendrán por delante de los montañeses, aunque si pierden tres, “Santiago” podría mejorar un escalón. De igual forma, si “La Isla” gana los dos cotejos que le quedan, tendrá la posibilidad de superar a los de la llamada “tierra caliente”. De esa forma el lugar 11 podría convertirse en el 12.

En fin… 10, 11, 12, cualquiera sabe a poco para los parciales de los “rojinegros”. Más si tenemos en cuenta que los santiagueros se pasaron una buena parte del torneo en los primeros lugares. Incluso, en febrero llegaron a ser líderes y un mes después eran octavos.

Y es esta la principal interrogante que tiene la fanaticada de las Avispas. ¿Por qué se derrumbó el equipo? ¿Fue algo físico, mental o, simplemente, no dieron para más?

Yo me niego a creer que este equipo está entre los cinco o seis peores del país, tal y como refleja la tabla final. Más allá de la fuga de talentos (que afecta a todas las provincias) y algunas que otras posiciones con pocos recambios de calidad, la nómina indómita tiene para estar, como mínimo, en la post-temporada.

También pienso que se debe analizar con objetividad y mucha profundidad qué le pasa al equipo, que comienza como un cohete y termina casi sin gasolina. Y esto no es cosa de este año solamente. La temporada pasada estuvo el tema de la Covid-19 y el bajón fue comprensible. ¿Y ahora qué…?

Los errores defensivos y mentales también han lacerado al conjunto y  costaron muchas derrotas. Nadie, absolutamente nadie pifió más que “Santiago” (110 fallos en 75 partidos, para un pésimo average de .962). Sin dudas, otra de las asignaturas pendientes en los entrenamientos con vistas a la Serie 62.

Del pitcheo siempre se hablará y creo que casi todos coincidiremos en que es el área menos profunda del elenco. Sin embargo, me quito el sombrero ante veteranos como Danny Betancourt y Alberto Bisset, quienes arribaron este año los 150 éxitos de por vida en estas lides y como se dice en buen cubano, se “echaron a sus espaldas” al equipo.

Fue el bateo lo más resaltable, con Yoelkis Guibert en una temporada fenomenal (tercero en jonrones con 20 y líder impulsador con 78). Pero con esto solo no se gana. Si no recuerde cuántos partidos vimos a los montañeses hacer unas ocho o nueve (o hasta más) carreras y perder por diferencia.

No me cabe la menor duda de que este resultado acarreará cambios en el nido. Y es que no puede ser de otra forma. Hace dos Series fuimos quintos, luego sextos, ahora… de momento oncenos. El propio Rosales anunció públicamente que valoraba la opción de no continuar al frente de la nave. Pero eso no es lo que resolverá el problema. 

Las Avispas están falta de muchas mejoras y cambios. Talento hay, pero toca trabajar y dar con las teclas correctas para evitar sinsabores como los que nos deja esta temporada. Una donde soñamos en grande y al final nos caímos de la cama. Nos vemos en la 62.

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