Obligados a ganar sin visos de heroicidad




¡Por poquito se va todo al traste! No faltó nada para que Cuba anunciara su retirada de la Serie del Caribe 2015, luego que la Sección de Intereses de Estados Unidos les negara, de primera instancia, la visa a seis peloteros y dos miembros del cuerpo técnico del equipo Pinar del Río, que nos representará desde el próximo lunes en la cita caribeña.

Polémica y suspenso aún sin darse la voz de ¡A Jugar!, pero bueno, la calma llegó y los visados “aparecieron”, así que ya podemos dejar los temas extradeportivos a un lado y concentrarnos en lo que realmente interesa: el béisbol.
Al final la confección del equipo fue la que esperaban muchos. Era lógico que luego del fracaso de Villa Clara en la pasada edición de la justa, la Comisión Nacional no iba a arriesgarse a otro fracaso. Los equipos de nuestras series nacionales, con sus rosters íntegros, no tiene la calidad para afrontar un evento de esta magnitud.
Así las cosas, el Pinar de Río que nos representará bien podría vestir de azul y rojo, y decir en su chamarreta: “CUBA”. Respeto que se haya mantenido la base del elenco campeón nacional y, como ya anunció el ente rector cubano, el elenco asistirá de forma íntegra al Torneo Challanger, en Canadá, como estímulo por el título obtenido en la Serie 53.
Sin embargo, me quedan algunas inconformidades. Seguramente los parciales de los Vegueros habían soñado con ver a sus ídolos en Puerto Rico. Esto es, a Luis Alberto Valdés combinado con David Castillo y William Saavedra para una jugada de doble play, o a Donald Duarte recibiendo el estandarte en el abanderamiento del elenco, como capitán que es. Cosas que no sucedieron ni van a suceder.
Cuba va a gastar sus balas de mayor calibre y asistirá a la Serie del Caribe con sus mejores hombres, lo cual los obliga a ganar un certamen de clubes donde el resto de los países involucrados, por mucho que se refuercen, no irán con sus principales jugadores. Lo peor es que si cae, será motivo de burlas, y si triunfa, la victoria no tendrá visos de heroicidad.
No me gusta engañar a mis lectores, así que les tengo que dejar algo bien claro: los contrarios que Pinar del Río enfrentará no se refuerzan para hacer sus rosters más competitivos, sino que remiendan sus nóminas a medida que pierden peloteros que son llamados por sus clubes en las Grandes Ligas para los entrenamientos primaverales de estos.
Ahora mismo me hago muchas preguntas y quiero compartir algunas con ustedes: ¿Por qué fueron excluidos Dennis Laza y Andrés Quiala, que estuvieron en el equipo la temporada previa e inclusive repiten en esta? ¿Qué criterio dejó fuera al avileño Vladimir García que bastante le dio a los “pativerdes” antes de lesionarse? ¿Por qué no se llamó un pitcher como Vladimir Baños que tanto ha trabajado para la causa “verde”? ¿Será justo negarle a Reinier León la oportunidad de jugar por su tierra, luego de acumular 10 campañas en la pradera central de los Vegueros?
Podríamos seguir con las interrogantes, pero el espacio apremia y diga lo que diga, el equipo no tendrá vuelta de ojo. El mensaje ha sido claro y directo: “Pinar del Río es Cuba”. Esperemos que cuando termine la Serie del Caribe y se reanude nuestro clásico nacional, el manager Alfonso Urquiola no se tope con un inconveniente mayor que llevar a esta selección al éxito. ¿Quién podría culpar a los muchachos?

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