¿Y por qué no?

Los santiagueros deben mejorar en el corrido de las bases. Fotos:Jorge Luis Guibert


Todavía es muy temprano, muchísimo, para lanzar confetis y serpentinas por la actuación de las Avispas de Santiago de Cuba en la 57 Serie Nacional de Béisbol, pero la imagen mostrada por el equipo en estos primeros compases del torneo permite dar rienda suelta a la imaginación.

Ya les había advertido en esta misma página que en el panal se respiraba aire de optimismo. La chispa que tienen los muchachos del sub-23 y la llegada de Orestes Kindelán al banco de los indómitos ha despertado algo en el grupo. Hay deseos de cambiar la historia de los últimos años y me pregunto por qué no…
Luego de concluidas las dos primeras subseries las cosas no distan mucho de lo esperado. Los lanzadores han mostrado puntos altos y bajos, pero de conjunto se las han ingeniado para tener un promedio de carreras limpias por debajo de la media del campeonato (4,66). Los santiagueros muestran efectividad de 3,96; con 23 ponches e igual cantidad de boletos en los 50 innings trabajados.
No son números inquietantes, y menos en una Serie donde se otorgan más bases por bolas que ponchados y donde el bateo, claramente, supera al pitcheo. Pero debemos tener los pies en la tierra. En los brazos es donde radica el eslabón más débil de la maquinaria “rojinegra”, así que el Tambor Mayor y Elizardo Guillart deben estar muy pendientes para mover sus piezas lo mejor posible.
De momento, ya sorprendieron con la rotación de abridores, liderada por el zurdo Ulfrido García (2-0), y con los experimentados Alberto Bisset (1-0) y Danny Betancourt (0-1 y dos puntos por juego salvado) como principales ases del bullpen. Les confieso que la decisión me resulta interesante.

La defensa ha sido lo peor de las Avispas en las dos subseries jugadas
En cuanto al bateo, la principal arma de la novena, se ha comportado a gran altura, incluso frente a lanzadores de la talla de los villaclareños Freddy Asiel Álvarez y Alaín Sánchez, de los mejores del país.
Los toleteros montañeses muestran average colectivo de .285, con 16 extrabases y 39 carreras producidas en los seis primeros desafíos.
Kindelán ha conformado una alineación bastante completa, con jugadores rápidos, algunos de poder y varios zurdos. Solo algo me gustaría señalar. Para mí, Maykel Castellanos no debería ocupar el turno de tercer madero (un puesto reservado para el mejor bateador del equipo).
Soy de la opinión que esa responsabilidad debería tocarle a Adriel Labrada, ubicado sexto inicialmente, y mucho más completo en el cajón que Maykel, que encajaría más como segundo en el line-up, con Dasiel Sevila como noveno para enganchar con Yoelquis Guibert y formar un one-two que combine tacto y velocidad. Pero les repito, esta es solo mi apreciación.
Por otra parte, la defensa ha dejado mucho que desear. Un pobre .957 con 10 errores en seis juegos es preocupante. La verdad es que se fildea mal en toda Cuba, pero hay que mejorar. Lo importante es que aún están a tiempo. 
Ahora toca mantener el paso triunfal ante los Industriales del carismático VM32 en el Clásico de la pelota cubana. Seguro que habrá emociones. Nos vemos en el “Guillermón”.

Kindelán fue expulsado por primera vez como manager por protestar airadamente


Posiciones de los equipos: 1-Pinar del Río (5-1), 2-Ciego de Ávila, Industriales, Santiago de Cuba y Las Tunas (4-2), 6-Artemisa, Matanzas, Villa Clara, Cienfuegos, Holguín y Granma (3-3), 12-Camagüey, Mayabeque, Isla de la Juventud y Sancti Spíritus (2-4), 16-Guantánamo (1-5).

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