¿Alcanzará para el milagro?



Lázaro Blanco volverá a ser el número 1 en el staff cubano. Foto:lostorosdeleste.com


Más allá de haber quedado fuera del podio, los Alazanes de Granma dieron la mejor demostración de un equipo cubano en la Serie del Caribe desde que la Mayor de las Antillas regresara a estas lides.

Incluso, la sensación que me queda es que la fanaticada caribeña quedó mucho más satisfecha con lo hecho por la tropa de Carlos Martí, que con los Vegueros de Pinar del Río que se coronaron en el 2015 en la versión de Islas Margarita.
Ahora la encomienda es aún superior, ya que prácticamente el mismo elenco (20 de los 28 convocados) será el que represente a Cuba en el IV Clásico Mundial de Béisbol de marzo venidero, según el listado que fue dado a conocer por la Federación antillana.
El nivel que enfrentarán los cubanos en el principal certamen de pelota en la actualidad será mayor a lo que vieron en Culiacán, sobre todo una vez que se enfrenten a los japoneses, quienes por lógica deben ejercer el papel de jefe indio en el apartado B, donde estarán también australianos y chinos.
Si se consigue pasar a la segunda fase, algo que no es tan fácil como muchos piensan, todos los vaticinios indican que allí debería terminarse la aventura caribeña, más si los que se suman desde la llave A son Surcorea y Holanda. La cuestión es simple señores, y quien lo niegue es porque la pasión le nubla el juicio o, simplemente, no sabe nada de béisbol.
Ya a esa altura, el nivel superaría demasiado a lo que mostraron Tigres del Licey, Criollos de Caguas (campeón de la Serie del Caribe por sorpresa), Águilas de Mexicali y Águilas de Zulia y lo más lógico es que regresemos a la realidad que vive el deporte de las bolas y los strikes en la isla.
La verdad absoluta tampoco la tiene nadie. ¿Quién sabe si la actuación en Culiacán inspire a los muchachos y los ayude a dar la sorpresa?
A México, los Alazanes llegaron sin muchas aspiraciones reales y con el paso de la competencia se convirtieron en un equipo a temer.
Con un director de vasta experiencia como Carlos Martí y un pitcheo casi hermético, los granmenses permitieron una o menos carreras en cuatro de los cinco partidos que disputaron.
El derecho Lázaro Blanco, marginado en otras ocasiones, fue una revelación en este torneo, y Vladimir García parece haber aprendido a dominar las palpitaciones de su corazón en los juegos importantes a nivel internacional.
Ellos dos y el también diestro Vladimir Baños cumplieron faenas de lujo que dejaron boquiabiertos a más de uno.
¿La incógnita? El bateo. Así las cosas, me supo amargo que hombres como el guantanamero Julio Pablos Martínez, el indómito Edilse Silva o el capitalino Stayler Hernández, por solo mencionar algunos, no figuren en la nómina cubana.
¡Por favor, señores! Solo tres hombres superaron los .300 de average ofensivo en la cita caribeña y nos damos el lujo de repetir con 11 de los 15 jugadores de posición. Claro, tampoco es que tengamos mucho de dónde escoger, pero si estoy seguro que si lo analizábamos con mayor profundidad salía un elenco más bateador. Ya me darán la razón cuando arranque el Clásico.
De todas formas, soy de los que cree que la diferencia entre la gloria y el fracaso se define por pulgadas, y la mejor prueba de esto la acaba de dar Puerto Rico enCuliacán. ¿Tal vez la Alazán-manía aún no se haya acabado del todo?

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