Simplemente, el mejor (+video)



El Real Madrid ganó su sexto Mundial de Clubes de la Fifa. Foto:realmadrid.com


Nadie ganó más títulos que el Real Madrid en este año que casi llega a su fin. Fueron cinco títulos (Liga, Champions League, Supercopa de Europa, Supercopa de España y Mundial de Clubes) que convirtieron al 2017 en el mejor de la historia del club más laureado de la historia del fútbol.

En el 2016 ganó tres trofeos, en el 2015 se fue en blanco y en el 2014 fueron cuatro los gallardetes. Para muchos –y me incluyo- el equipo merengue está envuelto en su segunda edad de oro. Por supuesto, después de la era de las cinco Copas de Europa consecutivas del mítico Alfredo Di Stéfano y compañía.
Para que tengan una idea, el Real se quedó a un título (la Copa del Rey) de igualar lo que hubiese significado el triplete y el sextete alcanzado en el 2009 por el inolvidable “Barça” que dirigió Pep Guardiola.
Esta época Zidane comienza a tomar ribetes de grandeza; ya que, al menos en títulos, se puede comparar con el trascendente Milán de Arrigo Sacchi, de los años ‘88 y ‘89. Ambos ganaron exactamente lo mismo: una Liga, dos “Champions” seguidas, dos Supercopas de Europa en línea y una Supercopa nacional. 
A pesar de esto, algunos aún ponen en duda la hegemonía del Madrid. A ningún equipo tan grande se le discutió tanto. Lo que pasa es que devaluar es un arte contemporáneo, y más cuando se trata de pintar a los “blancos”.
Hay una realidad innegable. Lo que aporta singularidad a este dominio del Madrid es que durante todo este tiempo no ha aportado al fútbol nada que no se sepa ya. Sus mayores virtudes han sido la constancia en el triunfo y la infalibilidad en las finales. Porque hay que decirlo así, Final a la que llegan con Zidane, Final ganada.


En esta etapa, con Zizou, que una buena parte catalogó de fracaso por anticipado, al frente de la nave madridista se ha podido escuchar o leer de todo: tiene fortuna, pone 11 jugadores sobre la cancha y que el talento haga el resto, cero recursos tácticos, etcétera.
También se ha hablado mucho de la famosa flor de Zidane, como si algo de suerte no le hubiese hecho falta los grandes en la historia de cualquier deporte.
Pero más increíble aún es que esta segunda época dorada del Madrid ha coincidido con el “declive” de Cristiano Ronaldo (si eso se llama estar muerto, no quisiera verlo vivo), con el fallido fichaje de Gareth Bale (de lesión en lesión ya lleva 11 títulos desde que llegó), con los problemas eternos en la portería (Pura vida, Keylor), con la inconsistencia defensiva (Sergio Ramos se retirará, y así y todo seguirán entregándole el premio de mejor central del mundo), con la falta de un buen plan del club (díganselo a Lucas Vázquez, Marco Asencio, Marcos Llorente, Dani Ceballos y muchos otros), con las bolas calientes en los sorteos (¡qué suerte que les tocó el PSG!). 
Nada señores, que el mundo sólo saca las uñas cuando ganan los de la camiseta blanca. ¿Por qué será? Simplemente, porque es el mejor.

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