El mejor de los homenajes (+video)

Pacheco es uno de los peloteros icónicos del béisbol cubano / Foto: cubadebate.cu

 

Uno de los temas que más se ha “movido” en las redes sociales en las últimas horas es el inexplicable “olvido” a la leyenda de Antonio Pacheco Massó en su natal Santiago de Cuba.

El asunto en sí es que, en la decoración realizada al estadio Guillermón Moncada para recibir el Juego de las Estrellas 2020, se ubicaron encima del banco de las Avispas señaléticas que simulan pelotas con los apellidos y el número de algunas de las grandes glorias del deporte de las bolas y los strikes en el territorio indómito.

Sin embargo, la aplaudible iniciativa quedó echada por tierra cuando los aficionados se percataron que entre tantas estrellas no figuraban algunas de las que más brillaron en las Series Nacionales de Cuba. Y la más llamativa es, por supuesto, el “6” de Pacheco, sin duda, uno de los mejores peloteros del llamado béisbol revolucionario.

El multitudinario reclamo está más que justificado. El capitán de capitanes es leyenda viva del deporte en la mayor isla de las Antillas y eso no lo puede tachar el hecho de que haya decido pasar los últimos años de su vida en otro país. Algo que, en honor a la verdad, es perfectamente normal en cualquier otro lugar del mundo.

En cualquier otro menos en Cuba. Aquí algunos podrían llegarlo a llamar traidor, si no es que ya lo hicieron, porque simplemente –con todo su derecho- quiso buscar una vida mejor.

Pero esto no empezó ahora. Recuerden que hace años lo excluyeron del debatido Salón de la Fama y al paso que vamos no me sorprendería que en cualquier momento lo borren de todas las estadísticas de la pelota cubana.

A Pacheco le conocí cuando era un niño y ni siquiera me pasaba por la cabeza que un tiempo después, ya como periodista, iba a tener la posibilidad de entrevistarlo en varias ocasiones, cuando se desempeñaba como manager de la segunda Aplanadora.

Los que ahora lo intentan borrar, seguro estoy que no recuerdan que Pacheco pudo “quedarse” mucho tiempo antes, cuando le pusieron cheques en blanco a la espera de que él les pusiera los ceros que se le antojaran.

 

No lo hizo, cuando era el mejor y podía haber vivido como un rey. Defendió hasta el final de su carrera las chamarretas de las Avispas y del equipo Cuba, como jugador y como estratega. Incluso, si la cosa es de deudas, tal vez valga la pena recordar que nunca se le hizo ante sus seguidores una ceremonia de retiro a la altura de la que él merecía.

 

Me quedo con el hombre que integró el equipo de las cuatro letras desde la categoría infantil hasta ganar la séptima Copa Mundial consecutiva con la escuadra cubana en el 2001.

 

 


 

Para mí integrará la novena de ensueño de la pelota cubana de siempre. Es imposible renunciar a la imagen de aquel Pacheco que saltó del banquillo, con una faja ajustada a la columna maltrecha, para darle un jonrón con bases llenas al estelar Pedro Luis Lazo y decidir un campeonato.

 

Ojalá y tanto reclamo no provoque que, en vez de colocar la pelota con el “6” sobre el dogout de las Avispas, las retiren todas. Porque hasta eso se puede esperar.

 

Pero lo que nadie podrá borrar es el afecto y el cariño que han demostrado todos los seguidores del béisbol cubano por Antonio Pacheco, y ese, eterno capitán, es el mejor de los homenajes.

Comentarios

  1. El. Olvido no es tan inexplicable, de hecho lo explicas....

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  2. Bravo por ti, dedicarle un artículo a un pelotero que llenó de gloria a la Patria

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  3. Antonio Pacheco el Capitán de Capitanes¡!!!. Brillante pelotero y excelente persona. Siento tristeza al ver actitudes como esta en mi país. Insólito e increíble¡!!!. Los que tomaron esta decisión quizás ignoran que Antonio Pacheco está por siempre el la historia del béisbol cubano y eso nadie lo podrá borrar. Un abrazo para él desde el Oriente cubano

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