Solo uno está asegurado a semifinales de Champions




La ida de cuartos de la UEFA Champions League tuvo dos jornadas muy distintas: en la primera nadie sacó ventajas, mientras que en la segunda hubo dos claros ganadores.

Pero de esos dos equipos, en mi opinión solamente uno, el Real Madrid, tiene el boleto de semifinales prácticamente asegurado. La ventaja que obtuvo el París Saint Germain no es suficiente ante un equipo como el Chelsea, que cuenta con jugadores, técnico y mística copera como para dar vuelta la historia, aunque lo tendrán bien complicado.
Lo del Real Madrid va más allá del resultado: fue muy superior en el juego, de acuerdo a lo que viene siendo una gran temporada europea, en la que ganó ocho de nueve partidos y se mantiene como único invicto.
Uno quizás se queda con el recuerdo reciente de los tropezones en La Liga, pero la realidad es que, puesto a elegir, el Real Madrid y cualquier otro club optarían por ganar la Champions. Y cuidado, que el campeonato local no está perdido y además tiene en su agenda la final de la Copa del Rey.
Al Madrid de Ancelotti se lo ve muy asentado y con mucho equilibrio. Cristiano Ronaldo sigue haciendo goles (en la Champions ya igualó el récord de 14 y va por más) y dio la sensación de que el Borussia Dortmund no tiene cómo revertir la serie.
Los alemanes, que la temporada pasada barrieron con los españoles, dan la impresión de no haber asimilado la partida de Goetze, además de que bajaron mucho varios rendimientos individuales. Pero aun así intentan jugar como si estuvieran en su pico, y terminan siendo muy líricos, sobre todo en defensa, donde la ingenuidad se paga.
Como tampoco parecen tener el mismo peso ofensivo que el año pasado, es muy difícil imaginarlos haciendo los tres goles o más que necesitan para meterse en semifinales.
Tres goles justamente fueron los que el PSG le marcó a un Chelsea que, en palabras de Mourinho, pagó muy caro sus errores. Y así fue, ya que los Blues no concretaron las propias y cometieron errores en defensa que le terminaron de abrir el camino a los franceses.
El juego aéreo, que suele ser una virtud de los ingleses, esta vez no fue un punto sobresaliente, y delante a Mourinho le sigue faltando el goleador que viene reclamando.
Así y todo, la diferencia final se plasmó en el cierre del partido, con una gran jugada individual de Pastore, que lo deja con chances de ser el potencial reemplazante de Ibrahimovic. Una distracción que para el Chelsea puede terminar significando la eliminación.
Sin el sueco para la revancha, el PSG pierde a su gran arma ofensiva, aunque tiene hombres de mucha categoría para reemplazarlo. Curiosamente, no le ha ido bien a Ibrahimovic ante los equipos de Mourinho, contra quienes no tiene goles y solamente una asistencia en 463 minutos.
Ahora, no olvidemos que el Chelsea es el Chelsea, más aún con un DT tan ganador como Mourinho en el banco. Es un equipo acostumbrado a pelear cada posibilidad al máximo, que no se rinde ante la adversidad (cómo olvidar el título de visitante ante el Bayern Munich hace dos temporadas) y que cuenta con jugadores con experiencia en estas instancias y a los que no les quedarán muchas más oportunidades de consagrarse en Europa.
Por eso, pese al resultado de la ida, sigo pensando que esta serie está 50/50, como antes de empezar.
Si del Chelsea no se esperaba tanta fragilidad, sus compatriotas del Manchester United sorprendieron por el motivo contrario, siendo capaces de contener al poderosísimo Bayern Munich durante gran parte del partido. Es cierto que el Bayern lo dominó en posesión y posición en el campo, pero le costó demasiado a los de Guardiola anotar ante un equipo que supo cuidar su arco.
Incluso, si Welbeck hubiera estado más preciso en la definición cuando quedó mano a mano con Neuer, el partido podría haber tenido otro rumbo.
Sigue estando claro que el Manchester no puede plantarse de igual a igual, que su defensa luce pesada ante la movilidad de los hombres de adelante del Bayern y que los alemanes cuentan con un plantel más pletórico para reemplazar a los ausentes en la vuelta. Hasta el gol de visitante pesa a la hora de seguir considerando al equipo de Guardiola como favorito. Pero el fútbol es fútbol y nunca se sabe cuándo se producirá la sorpresa.
Por último, si hay una serie que sigue igualada es la de Barcelona y Atlético Madrid. Se dio el partido esperado, con un Aleti abroquelado, tratando de aprovechar la capacidad de muchos de sus hombres para pasar de posiciones defensivas a ofensivas. Así, los catalanes tenían la pelota y buscaban por dónde entrar, sin poder conseguirlo fácilmente, con lo cual terminaron probando seguido a un muy seguro Courtois de media distancia.
No esperen que ninguno de los dos cambie su actitud para la revancha: Barcelona seguirá apoderándose del balón y haciéndolo circular en busca del hueco, mientras que Atlético Madrid esperará respaldado en su solidez defensiva y en su enorme capacidad para lastimar de contra.
Para los de Martino, la incógnita es cómo rearmar la defensa a partir de la baja de sus centrales. Para los de Simeone, está por verse si se recupera Diego Costa, y si no lo hace, cómo pararse de local sin su principal referencia en ataque. Entre mañana martes y el miércoles sabremos cómo termina esta historia.

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